Inauguraciones, cócteles, aniversarios y entregas de premios que se recuerdan y se comparten.

No todas las celebraciones de empresa son una cena. Hay momentos que piden su propio formato: abrir un sitio nuevo, cumplir años como compañía, reconocer a quien lo merece o simplemente reunir a clientes y equipo en un ambiente distinto al de la sala de reuniones.
Son eventos donde la marca está presente en cada detalle, no solo en un logo proyectado al fondo. Por eso los montamos como lo que son — un acto que representa a tu empresa — y no como una fiesta genérica con el nombre pegado encima.
Y lo hacemos de principio a fin: espacio, producción técnica, catering, animación e imagen coordinados por una sola persona, para que tú puedas estar en tu propio evento como anfitrión y no como responsable de logística.
Un buen evento de empresa no se nota en el montaje. Se nota en que todo el mundo se fue con ganas de repetir.
Cuatro situaciones habituales en las que a una empresa le compensa celebrar con formato propio, más allá de la cena anual.
Abres algo nuevo
Una oficina, una tienda, una nave. La inauguración es la primera impresión pública — conviene que sea buena y que se comparta.
Cumples una cifra redonda
Diez, veinticinco, cincuenta años. Un aniversario de empresa merece más que un correo interno de felicitación.
Reconoces a alguien
Una entrega de premios internos, un homenaje a quien se jubila, el cierre de una etapa — con la puesta en escena a la altura.
Quieres reunir sin más excusa
Un cóctel de empresa que mezcla networking y celebración, sin la rigidez de una jornada de trabajo.
Algunos formatos de celebración de empresa que montamos habitualmente en A Coruña, Vigo, Santiago y toda Galicia — una muestra, no un catálogo cerrado: casi todo se adapta a lo que tu empresa quiere contar.

Una apertura que se recuerde y se comparta, no cuatro discursos y un pincho.

El formato que mejor mezcla networking y celebración, con barra y picoteo en pie.

Una fecha redonda que merece más que un correo interno de felicitación.

Poner nombre y foco a quien lo merece, con la puesta en escena a la altura.

Cerrar una ronda, alcanzar una cifra — momentos que piden celebración propia.

La celebración sin excusa concreta, solo para que el equipo lo pase bien junto.
Las cuatro piezas de cualquier celebración corporativa, coordinadas entre sí y con tu marca, no gestionadas por separado.
Espacio y producción
El sitio con carácter y la parte técnica — sonido, iluminación, escenario — para que el acto se vea y se oiga bien.
Catering y cóctel
Desde un cóctel en pie con producto gallego hasta un catering completo, según el formato y el número de invitados.
Animación y espectáculo
DJ, música en directo o show para darle ritmo al acto — recursos propios, no un teléfono que te pasamos.
Imagen y detalle
Photocall, decoración y ambientación coordinados con tu marca, para que el evento se reconozca como tuyo en la foto.
Cuatro fallos habituales que convierten un evento de empresa con buena intención en una tarde larga que nadie recuerda con ganas.
El acto que no acaba nunca
Discursos encadenados sin ritmo vacían la sala. Medimos los tiempos para que el acto tenga principio, clímax y cierre.
La marca solo en el logo
Un logo proyectado al fondo no es presencia de marca. La integramos en el espacio, el detalle y la puesta en escena.
El catering indistinguible
Bandejas iguales a las de cualquier otro evento no dejan huella. Producto y formato pensados para que se recuerden.
El sitio mal calculado
Un aforo de ficha que en realidad se queda corto arruina la sensación. Verificamos el espacio en persona antes.
Empezamos por lo que quieres que la gente se lleve del evento — una imagen de marca, una sensación de cercanía, un reconocimiento público — y desde ahí construimos hacia atrás: formato, espacio, producción y ritmo. No al revés, eligiendo un formato de catálogo y encajando tu objetivo como se pueda.
Te presentamos una propuesta cerrada, con presupuesto claro, antes de mover nada. Y el día del evento coordinamos sobre el terreno para que tú ejerzas de anfitrión — recibiendo a los invitados, no revisando si el técnico de sonido ha llegado. Ese cambio de papel, de organizador a anfitrión, es justo lo que vienes a comprar.
Y no cobramos por estudiar la idea: nos cuentas qué tienes en mente y te decimos en un par de días si es realista con tu presupuesto y tu fecha, y qué haría falta para llevarla a cabo. Si no lo es, te lo decimos también — mejor eso que un evento a medias.
Si el acto pide música o show, la parte de animación y espectáculo la ponemos nosotros. Y si buscas el espacio ideal para el evento, lo localizamos a través de localización de espacios, con aforo real verificado antes de proponerte nada.
Trabajamos igual con la empresa que celebra su primera apertura que con la que lleva décadas y quiere un aniversario a la altura de su historia. El presupuesto y la escala cambian; el criterio de que el evento represente bien a la marca, no.
Cuéntanos qué celebra tu empresa. Le damos el formato que merece.